Poco se puede decir de una de las películas más absolutamente insustanciales que he visto en los últimos tiempos... pero algo intentaré.
Primero de todo felicitar al pedazo de cretino que decidió que "there will be blood" (habrá sangre) no es título para una película y decidió traducirlo por Pozos de Ambición, supongo que debe de ser adicto a las telenovelas o algo, por mi... que le corten la "pilila". Cuando me puse a ver "there will be blood" pensé en que vería una película épica, llena de personajes con carisma y un montón de cosas más... al estilo Leyendas de Pasión, no es que me gustara... pero como también suena a telenovela. Sin embargo me encontré con lo siguiente:
Lo Bueno
La interpretación de Daniel Day-Lewis es muy buena, genial diría yo. Es una pena que este zapatero no se prodigue más en el cine, porqué es un monstruo de la pantalla y él solo puede llenarla. La película, además está muy, pero que muy bien rodada, cada plano, cada toma, cada escena, son una obra de arte y la puesta en escena es también genial, llevándonos a una América del Norte a principios del siglo XX, cuando los pioneros empezaron a excavar la tierra en busca de petroleo.
Lo Malo
El guión no lleva a ningún lado. La historia es tonta como pocas: un tipo uraño e infatigablemente competitivo se pasa la vida siendo así, de uraño y de competitivo. De vez en cuando tiene un hijo y otras veces tiene un hermano, pero poco más. También tiene cierta relación con el párroco de la iglesia del pueblo donde está sacando petroleo, pero la sangre no llega al río... al menos en el pueblo.
Daniel Day-Lewis, es un uen actor, eso lo había dicho antes, y el solo puede llenar la pantalla, también lo había dicho; pero eso no significa que tenga que hacerlo. El grupo coral de actores y actrices le bailan "el corro de la patata" para que don zapatero pueda interpretar cuanto quiera sin que nadie intente darle la réplica. Sólo el cura, al que de vez en cuando sel e va la olla y empieza a gritar, escupir y ponerse rosa como un cerdo, de vez en cuando se le nota un poco de intención al interpretar. El supuesto hermano del protagonista da pena.
Pero bueno, lo peor, peor... el pedazo de tostón que te acabas tragando sin saber muy bien porqué... horrible guión, que a pesar de estar bien dirigido se hace en todo momento lento de cojones.
Lo Feo
Si hay algo que merece un paredón y un montón de señores uniformados y con escopetas en esta película... es la banda sonora. Quien haya perpetrado tal crimen al buen gusto musical, no ha tenido en cuenta la época en la que suceden los hechos, no ha tenido en cuenta el tempo de la película, no ha tenido en cuenta la intención de la escena... y si lo ha tenido en cuenta, es que aún es más malo de lo que parece. Es imposible intentar evitar la sensación de frustración cada vez que se escucha la banda sonora y empieza a chillar como el cerdo rosa aquel de antes al ser degollado.
Daniel, para que tanta tontería
No acabo de entender que regimen de trabajo sigue este hombre. ya que hace tan pocas películas, cada vez que saliera de su Lewis-cueva debería de ser para hacer algo bueno, no? pues no... ni Gangs of NewYork (aunque me guste más que esta) ni Pozos de Ambición.
El nuevo combate entre el bien y el mal en las pantallas viene de la mano de “Jumper”, una vuelta de tuerca de metahumanos maltratados por una sociedad que no los entiende.
Para no andarnos con rodeos, Jumper es mala. Sin embargo tiene cosas aprovechables. Le pasa más o menos lo mismo que a películas como Los Inmortales o Scanners, una buena idea se convierte en una mala película por culpa de los condicionamientos culturales y sobretodo por las penosas actuaciones de sus protagonistas.
Hayden, tú si que vales
Si Hayden Christensen se presentara a Tienes Talento, con bastante probabilidad, entraría por una puerta y saldría por la otra, por mucho que Micky Puig intentara mantenerlo en el programa, dadas sus tendencias sexuales. Sin embargo, no se sabe muy bien porqué, este ser sin capacidad alguna para la interpretación, sigue haciendo películas más allá de su papel como Anakin Skywalker en las precuelas de StarWars. En esas películas tenía cierto sentido que estuviera, George Lucas no sabía como hacerlas peor de lo que las estaba escribiendo, así que decidió solicitar la ayuda de actores del Ameba Art Studio e ir un poco más allá. Pero después de aquello yo pensé que se iría a su casa con una palmadita en la espalda y una beca para hacer películas con Blossom y el Power Rangers rojo… pero no, ahí sigue.
Hablemos de la película
El protagonista es un chico de instituto, hijo de una familia desestructurada, maltratado por sus compañeros “cool” y enamorado de una de las chicas del equipo "fashion", menuda novedad. Un buen día descubre que puede teletransportarse y decide huir y montar su vida por ahí. El chico se dedica a vivir la vida, sin meterse en problemas, ni enfundarse en un traje de lycra para salvar a la humanidad, lo cual empieza a gustarme. Alguien que tiene un poder más allá de lo humano lo usa para fines totalmente egoístas, sin hacer daño a nadie, pero tampoco convirtiéndose en un héroe. Al menos eso es lo que creo yo. A partir de ahí, la película se convierte en un catálogo infumable de banalidades "chic". El chico viste lo último en NewYork y tiene dos Macs en su casa, que debe ser lo más hiperguay en Estados Unidos.
Cierto día, el protagonista se topa con un grupo de personas, encabezados por Samuel L. Jackson (también muy fashion él, con su pelo estilo “copito de nieve”) que tiene la determinaión, no se sabe muy bien porqué de acabar con gente como él, ya que también descubriremos que hay más con ese fantástico poder. Una vez ocurre eso, lo del encuentro entre el metahumano y el metamalo... todo se vuelve aún más absurdo.
El tío tenía un plan
Como ahora sabe que lo persigue una organización extragubernamental preparada para acabar con cualquiera que se interponga en su camino, David (el personaje de Christensen) decide llevarse a su "novieta" de instituto a Roma, por si la tiene que usar de parapeto, suponemos. Y claro... tooodo va encaminado a que los malos acaben por secuestrarla para captar la atención del escurridizo protagonista. Eso tampoco lo había visto nunca, la chica como McGuffin para la batalla final. Jamie Bell interpreta a Griffin, un Jumper curtido en mil batallas que conoce bien de cerca lo que es capaz de hacer el personaje de Jackson, que no es capaz de hacer saltos en el espacio-tiempo, pero si la capacidad de usar chismes a lo James Bond capaces de anular ese poder o aprovecharlo. La batalla final se salda de parte de... bueno, ya os lo podeis imaginar.
Una colección de banalidades
Jumper tiene este grave problema. Ha ido a asegurarse el tanto, sin arriesgar un ápice. Una historia totalmente anodina, correcta y más plana que la interpretación de su protagonista... o más o menos. Se nos ocurren multitud de historias más interesantes, pero se fueron por el retrete, como tantas otras veces.
J. J. Abrahms (no, no es un portaaviones) nos presenta su última “maravilla”, Monstruoso, cuyo título original es Cloverfield; sin embargo, una vez vista la película podemos afirmar que le pega mucho más el título en castellano… es una experiencia monstruosa.
Y a mi que…
La película empieza con unos treinta minutos, puede que incluso más, que cuenta la fiesta de despedida que un grupo de gente ha preparado a un chico que se va a trabajar a Japón. Digo un grupo de gente, por qué la mayoría van a la fiesta porqué va tal o pascual, pasando olímpicamente del homenajeado en cuestión. Todo eso empieza importando más bien poco, continúa por aburrir soberanamente y finalmente, cuando todo parece convertirse en un capítulo de relleno de “Sensación de Vivir” acaba por cabrear. Resulta que el que se “pira” a Japón se acostó con una amiga de toda la vida, que siempre se han amado pero nunca se lo han dicho el uno al otro… “no me importa lo más mínimo, yo vengo a ver al monstruo, oiga.”
Sin embargo, si que importa, porqué una vez presentado el monstruo (que no visto el monstruo) el chico se emperra en salvar a la chica, que se ha quedado encerrada en su apartamento, debido al desplome de éste. Sigue sin importarme lo más mínimo y la tensión transmitida por los personajes de la película es comparable a la de un capítulo de los Pokemon. Los supuestos protagonistas de la cinta (nunca mejor dicho) van muriendo uno tras otro y sigue sin dar la más mínima sensación de tristeza, entre otras cosas por la horrible interpretación de todo el elenco de “actores”, más bien un “si, venga, vale… que muera otro, va, que quiero ver el monstruo”.
Tío, enfoca… tío!
Pero no, el monstruo no se ve. Se intuye, más o menos… a lo mejor. De hecho, yo diría que el monstruo va cambiando, mutando. Vamos, que es diferente a cada momento de la película. Ahora me muevo a cuatro patas, ahora voy de pie, ahora tengo tentáculos, ahora tengo cola, ahora me va a estallar el cerebro…
Sabía perfectamente al comprar la entrada del cine (si, voy al cine y compro mis entradas, piratas, que sois unos piratas!) lo que iba a ver. Un “Proyecto de la Bruja de Blair” con monstruo en vez de bruja. No me parecía mal, había quedado bastante impresionado con REC y creía que con los medios y el talento suficientes se podía hacer algo mejor, más interesante o al menos por el estilo, que me mantuviera en tensión gracias al medio, más personal e inmersivo.
Lo que no sabía es que el único interesado en saber del monstruo y verlo con cierta atención, iba a ser yo. Supongo que debe ser que la gente que vive en Estados Unidos ya está acostumbrada a que monstruos gigantes salidos de las profundidades del océano revienten la ciudad, por qué si no, no alcanzo a entender la falta de curiosidad por parte de los protagonistas, “que viene el monstruo!!! Pero si eso mejor enfoco a mis colegas debajo de un coche muertos de miedo”. Esto, claramente, es un recurso narrativo del director para dejar con las ganas a la audiencia, pero queda, por no usar palabras menos entendibles, como el puto culo. Es totalmente estúpido que no sientan mayor interés, más curiosidad y que lo único que los motive es salvar a la chica, que ni eso, porqué digo que yo que uno querrá salvar a la chica, pero los otros? Que pasa… no tienen familias? No quieren saber como están sus padres, madres y hermanos? No, claro, como no han salido al principio de la película no interesan, son personajes corales, carnaza para el monstruo o sus pulguitas.
Pues lo poco que he visto no me ha gustado
Pues no, el monstruo es bastante estúpido en si mismo. En realidad no te cuentan mucho de él, pero es que él por si mismo tampoco cuenta mucho. Los lobos se meten en las granjas para comer gallinas, los zorros roban huevos, más o menos todos tenemos nuestras motivaciones, y en el reino animal esas motivaciones son muy claras (comer, beber, procrear, son un ejemplo). Sin embargo este monstruo parece no tener motivación alguna, a lo mejor no le gusta Nueva York, o es un excomponente mutante de Friends cabreado con el fin de la serie… yo tengo una teoría, es el primo de Godzilla, que al enterarse que semejante gilipollas iba a ir a trabajar a Japón, prefirió cargarse media ciudad antes de permitirlo.
Pero bueno, a lo que iba. El monstruo parece no tener motivación alguna, simplemente sirve de pretexto para gastarse millones de petrodólares de Wisconsin y para darnos esa información absurda con cuenta gotas. Como ya he dicho antes, además parece que el monstruo vaya cambiando de forma a medida que transcurre la tontería, digo… la película.
Como es normal, poco a poco nos van enseñando cada vez un poco más. Que tíos más avispados. Hasta que al final, aparece en pleno esplendor, en medio del Central Park, después de que nuestros absurdos protagonistas hayan sobrevivido a un accidente de helicóptero (“madre de Dios, quiero irme a mi casa”, pensé en ese momento). El monstruo está justo encima de uno de los protagonistas, el chico está quieto, pero el bicho lo vé, baja, lo mastica y lo suelta. Resultado, protagonistas capullos “0”, monstruo “varios”, que ya habían muerto unos cuantos previamente. Ahora viene el ejercicio de aproximación. Supongamos que nosotros somos el monstruo, vamos de pie por la montaña y de repente nos encontramos con una hormiga. La vemos y sentimos ira, porqué claro como es pequeña puede meterse por sitios donde nosotros no podemos, que cabrona! Así que la eliminaremos. Para hacerlo no usaremos nuestros pies ni nuestras manos, mucho mejor… nos contorsionaremos para comérnosla de un solo bocado con la boca, que sabroso! Hormiga y unos cuantos puñados de tierra revoloteando por nuestra garganta… mmmmmmm. Pero como no nos la queremos comer, la escupimos y la hormiga cae al suelo muerta. A que es totalmente estúpido? Pues entonces porqué tiene que ser normal para un monstruo, porqué el monstruo es estúpido? Y porqué no se quedó jugando con el petrolero en el puerto mientras hacía gugu-gaga.
Finalmente, para terminar con el monstruo, ahí están las pulgas. El bicharraco de Cloverfield, además de estúpido es un cerdo. Hace años que no se ducha y tiene pulgas. Claro, estas pulgas de monstruo tienen el tamaño de un mastín y la mala hostia de una suegra (perdón a las suegras, pero es un chiste cultural). No se sabe tampoco que hacen, para que sirven, ni nada… yo supongo que la película les quedaba muy sosa una vez se meten dentro del metro y el monstruo grande deja de ser un problema, así que dijeron “y porqué no hacemos unos más pequeños?” y ala, y punto… como se hacen las cosas buenas, sin pensar. Y aún hay unos monstruos más pequeños, unos monstruitos talibanes, que miden más o menos lo que un virus y que cuando llegan a dentro del cuerpo estallan sus micromochilas y hacen explotar al huésped desde dentro… bufffff… ese es el monstruo, un compendio de gilipolleces sin ton ni son. Una cosa es que no nos lo quieran contar y otra cosa es que no tenga sentido alguno.
Cloverfield, la saga... que me esperen
Pues nada, después de haber leído todo esto supondréis que no me ha gustado mucho. Os equivocáis, me ha parecido una auténtica mierda inaprovechable y eso que me gusta rascar de la nada, pero aquí no hay nada que rascar.
Así que, estupefacto me he quedado al saber que va a haber una segunda parte, genial… yo, esta vez no pagaré por verla porqué la vida pirata es la vida mejor.
John Rambo vuelve a la carga después de años de autorreclusión. Castigado por su país, el tiempo, el colesterol y los esteroides, Rambo no puede olvidar quien es: una máquina de matar bien engrasada, a pesar de los años.
La nueva entrega del personaje creado por David Morrell nos remonta a aquel “acorralado” que volvía de la guerra del Vietnam y que no podía dejar atrás su propio infierno. De hecho, directamente, relega al olvido la segunda y la tercera parte, como si no hubieran existido. Aquellos panfletos americanos del héroe nacional creado para la guerra al servicio de la paz desaparecen por completo; ni siquiera en las más recónditas pesadillas de Rambo aparece un solo fotograma de esas vivencias olvidadas. John Rambo, podría decirse, es la continuación de Acorralado.
Una película de autor
A diferencia de ciertos realizadores “acerdados” con barba que se han pasado las últimas décadas metidos en un zulo (para más reseñas, empieza por George y acaba por Lucas), Sylvester Stallone demuestra que ha visto mucho cine y que, por suerte, le ha servido bastante. John Rambo es una película bien dirigida, abusa de vez en cuando de la cámara en hombro… pero, ¿quien no lo hace hoy en día?
Pero, no sólo está bien dirigida, si no que además se nota que el señor Stallone, que ya tiene los años y la experiencia (sobretodo los años) para dar órdenes, ha querido pillar el proyecto por los cuernos y hacérselo suyo. Ha dado al personaje los matices que él cree que conforman a Rambo y se ha tomado la licencia de usar ciertos recursos narrativos ciertamente ingeniosos.
John Rambo es un tío amargado, sin raíces ni creencias, casi podría decirse que no tiene principios… pero en realidad no es más que una bestia adormecida. Cuando unos integrantes de una ONG le piden ayuda para remontar un río y llevarlos hasta su centro de ayuda en Tailandia, John Rambo se niega en banda. Tiene su vida hecha. Apartado de todo y de todos, mirando únicamente por él y por aquellos que le rodean en un círculo tan pequeño como el que pudiera tener El Pequeño Príncipe. Sin embargo, bajo la insistencia de la joven Sara (Julie Benz), Rambo acaba accediendo. Después de un pequeño incidente con unos piratas la bestia despierta y el pequeño empujón que necesita para empezar a destrozarlo todo es la noticia de que su grupo de cooperantes ha sido secuestrado por el corrupto ejército tailandés. En ese momento Stallone toma la palabra y nos cuenta como ve él al personaje, mientras se hace un machete digno de un Uruk-Hai: no puedes negar lo que eres y blablabla... Vamos, que a Rambo se la pela el bando, sólo necesita la excusa y pobre de aquel que se le ponga por delante. Rambo es una máquina de matar, el auténtico Death Dealer. Otro momento curioso es el de los mercenarios en la barca, cuando el veterano comenta que los de la ONG mucho venir a países necesitados, pero luego son ellos, demonios de la guerra, los que tienen que sacar las castañas del fuego. Rambo lo mira mal, pero parece que Stallone piense “lo iba a decir yo, pero me pillas con las manos ocupadas”. Este es el Sly guionista.
En el otro rincón (como si esto fuera Rocky) tenemos al Sly director. La película tiene momentos de extrema crueldad, uno de los más impactantes es cuando el ejército irrumpe para secuestrar a los integrantes de la ONG. Si creían haberlo visto todo, es posible que se sorprendan. Faltaban algunas aberraciones por ver y con John Rambo cubriremos bastante cupo, aún faltará algo… seguro. Es una escena larga, además, las perrerías se suceden: explosiones, muerte, destrucción, un caos total, del que Stallone diría en sus entrevistas: la guerra es así y no quería ocultarlo. Sin embargo, en cuanto acaba la escena, aparece John Rambo, sentado en una barca, alejado de la acción, de noche, mientras llueve. Mira al cielo, con su cara apenada (la que tiene), como pidiéndonos disculpas por lo que nos ha hecho ver, como diciendo: es que la guerra es así, y no quería ocultarlo.
Creo haber visto una película de Zombies
Este fue el acertadísimo comentario de mi compañero cuando salimos de la sala. Pues sí, es cierto. Por un lado hay un maduro intento de hacer una película de una persona destruida por su pasado, reconvertida en ángel del infierno. Por el otro, hay un grupo de mercenarios que se enfrentan a un ejército sin organización, jerarquía o conocimiento mínimo de táctica militar y que además, para asombro de todos, carece totalmente de juicio ni de instinto de supervivencia.
Es un ejército ilimitado de soldados uniformados cuyo único pretexto es morir de todas las maneras posibles. Se entiende que son un ejército formado a partir del secuestro de menores, obligados a luchar, seguramente drogados hasta las cejas pero no se acaba de entender, sobretodo en la catarsis final, que no se den cuenta de donde vienen las balas y que hacer para esquivarlas… el principio de corre y no mires atrás.
Ni más ni menos
John Rambo es una película de acción, podría decir que una buena película de acción. Pero seguramente parte de ese comentario sea subjetivo, debido a tantísima basura que me he tenido que tragar últimamente (como por ejemplo Soy Leyenda… para aquellos que queráis dejar un comentario sobre ella aquí también). Al menos, de lo que puedo estar seguro es que no decepciona. Es brutal, tiene mucha acción y el tosco y bestia de John Rambo hace las mil y una para agradar a su público: mata silenciosamente con su arco, destroza caras con sus puños, asesina indiscriminadamente con armas de fuego varias y, finalmente, desolla como nadie a los malos malísimos (ah, y como no... no hay escenas de sexo). Posiblemente, el mejor Rambo.
Esta versión de, lo que pasaré a llamar, AvP es una vuelta de tuerca más, o menos, del mito de dos de los grandes monstruos de los años ochenta. Además es una vuelta de tuerca más del típico "fan movie", reconvertido a blockbuster de lujo.
Como me molan los Aliens, como molan los Depredadores
Los hermanos Strause autores de esta película, tienen 31 y 32 años en la actualidad. Vieron Alien siendo muy jovenes y disfrutaron de Aliens en la adolescencia. Así que, como les gustaron tanto estas dos películas (dudo que les gustaran las otras dos), hicieron una lista de lo que les gustaba para ponerlo en la "peli". Todo, aunque todavía no superian como encajarlo. Así las conversaciones entre ambos después de revisionar las cintas eran más o menos así:
Cooolin, tíiiiio, que pone en mi tatuaaaaje! -en tu tatuaje no sé, pero no crees que: Ripley mola un huevo, que rescaten a la niña mola un mazo, la incursión de los marines en el nido es chachi pilongui, el tanque es superguay y la salida del planeta en el megajet es que lo flipaaaaas???
Así que, no sabemos muy bien como, en la película nos encontramos a: Ripley, Newt, tanque, salida en "aparato volador" en medio de explosiones, militares acosados por aliens y todo ello con un lazo. Viendo el epílogo final, sólo se me ocurre que a la niña la podrían haber llamado Ripley, para rizar totalmente el rizo.
Por otro lado están los depredadores, las conversaciones debían ser más o menos iguales. Que si como mola el mano a mano con "Schwarzeneger", que si los láseres del hombro, que si las gilettes de los antebrazos... y tal. Y también está todo.
Por cierto, viéndolos, no hace falta ser muy listo para llegar a la conclusión que lo de la rubia es una venganza por sus años de instituto.
Tenemos dinero y sabemos como usarlo, por qué no nos inventamos algo?
Uno de los problemas radica seriamente ahí. El hecho de crear un nuevo Alien venido de un Depredador tampoco es tan grave, todos lo deseábamos y era totalmente plausible. Ahora bien, que ese "alienador" sea capaz de suministrar esperma alienígena a mujeres embarazadas por el gaznate para que esas mujeres tengan aliencillos al cabo de cinco minutos, es una ida de olla digna del final de Alien: Resurrection. Así que nada, ahí estaban los "flipaos" estos, cogiendo todo lo que podían de lo que les gustaba y añadiendo todo lo que se les venía a la cabeza sin que nadie pusiera freno.
Si hijos mios, si... sabeis usar el dinero. Pedis y pagais. Pero de hacer una película poco, majos. Y menos aún sintiéndolo mucho y por muy fans que seais de Aliens habeis sabido interpretar su conducta. El predator queda un poco mejor parado pero lo de los aliens pierde totalmente el sentido en el segundo cuarto de la película.
Los aliens llegan a la tierra: bien! los arácnidos empiezan a pillar a gente y los zánganos los apoyan: bien! los aliens empiezan a hacer nidos en las cañerías: bien! llega el depredador usando sus trucos de cazador y los aliens usan los suyos de ataque en manada: ole mis niños! de repente... los aliens salen a la superfície y cada uno sale por su lado: NOOOOO!!! Es que no nos enseñó nada don Cameron antes de volverse loco bajo el mar? los aliens siempre van juntos, los aliens siempre atacan en grupo, los skavens... digo, los aliens adoran la ventaja de ser mayoría!
Que un alien intente buscar "bulla" con un depredador en la estación eléctrica, no lo veo. Que cada uno vaya por su lado buscando su propio rincón, sigo sin verlo.
Así que nada, la película se convierte en un batiburrillo de escenas bastante inconexas entre sí, con el único propósito de ver al depredador haciendo de las suyas y a los aliens haciendo de las otras. Ahora la piscina, ahora el restaurante, ahora la calle, ahora la tienda de deportes, ahora la estación eléctrica y la fiesta final en el hospital. Por dios!!! si están por todos lados!!! tantos eran??? no lo creo. Al menos no, hasta el festival de las mujeres embarazadas al más puro estilo Silent Hill.
Problemas del medio
Sin embargo no es sólo el guión el talón de Aquiles de esta película. Otro problema grave es la construcción de escenas y la intencionalidad de estas. Lo único que se salva son las primeras escenas del depredador, sobre todo la de la alcantarilla. Todo lo que viene después son escenas con bastante poco sentido.
Las escenas de acción con los aliens, son más bien absurdas, están mal construidas y por tanto pierden totalmente su sentido... el de ser escenas de acción. El máximo exponente de este hecho, es la llegada al pueblo de la Guardia Nacional. Llegan, despliegan... sin tener ni puta idea de como desplegar un comando en medio de una ciudad, sin mirar las espaldas de los compañeros. Y de repente, emboscada!!! (no me extraña, hasta cinco crios los hubieran emboscado) un ejército de manoplas de aliens y de colas voladoras de aliens atacan el convoy. Uuuuh, que tensión, uuuuh que miedo!!! la escena en la que sale el tipo del tanque y mira hacia atrás es la repetición número treinta y siete de una boca alien en primerísimo primer plano abriendo la boca para comer cerebros. También les "molaría".
Otra escena repetida a más no poder es la que estupenda escena que vimos en Alien3, donde el alien se acerca a Ripley hasta lo estríctamente profesional, y la huele. Ahí se palpa miedo y tensión. Así que los hermanos estos te la repiten una y otra y otra vez sin tensión alguna. Por qué? pues entre otras cosas porqué a quien están acosando no es Ripley y en la mayoría de los casos nos la suda bastante que se la carguen o no. Así que la escena acaba por aburrir.
Ideas buenas en una película mala
La muerte de la rubia protagonista, el planeta de los Depredadores, yo diría incluso que todo lo que tiene que ver con ellos, y el epílogo final con la incursión de las empresas Yutani son buenas ideas, se vé cierta intencionalidad en hacer algo digno. Pero todo queda truncado cuando el fanatismo vuelve a nublar la mente de los autores.
Para que esta hubiera sido una buena película sobretodo se debería haber rodado bien, con directores de calidad que supieran hacer escenas de acción. El guión debería de haber sido contenido, sin grandes "idas de olla" inexplicables e intentando llegar a un status quo de que son los aliens y como actúan y no una simple excusa para que el depredador se luzca y los humanos corran.
Un tipo de cine que sigue sin arrancar
Esta es posiblemente la enésima vez que el cine de ciencia-ficción me decepciona. Películas con grandes posibilidades como la anterior AvP (por qué demonios nadie copia el comic), Doom, la conclusión de Matrix y otras tantas se desploman sobre su propio peso.
Después de las irregulares adaptaciones del libro de Richard Matheson llega “Soy Leyenda”, un infumable catálogo de Will Smith.
Los ilustradores suelen ir a buscar trabajo con su portafolio debajo del brazo, los guionistas traen un currículo o unas cuantas historias… el que antaño fuera príncipe de Bel Air, ahora podrá presentarse con esta película y decir: “este es mi físico y hasta aquí es donde puedo interpretar, ¿me contratan?”. Yo seguramente le diría que sí, Will Smith sigue siendo un buen reclamo, pero sobretodo le pediría el nombre del guionista para tacharlo de mi lista de posibilidades.
Un film más plano que el busto de Charlize Theron
Cualquiera que haya visto un poco, y sólo un poco, de cine general y eche un vistazo al trailer sabrá como empieza, continúa y termina esta película. Y es que este producto no sorprende a nadie, en ningún momento. Esto no sería más que una anécdota si la película no rezumara cierto tufillo a “gafipastismo” pretencioso.
El personaje protagonista se pasa largo tiempo metraje más solo que la una, acompañado únicamente de su perro. Lo vemos ir y venir y hacer lo que se supone que es un estricto ritmo de vida cuotidiana, para sobrevivir y no ser devorado por los infectados. Se va a dormir a la bañera y se despierta en una cama de puta madre ¿fallo de "racord"? Toda esta parte podría ser interesante, supongo, pero no lo es. Vemos a Will Smith, en su salsa, haciendo ejercicios físicos para deleite de los fans del culto al cuerpo, lo vemos haciendo sus tonterías para deleite de los que disfrutaron de su época cómica y poco más. Lo vemos cazando, lo vemos comiendo, lo vemos pasando los días… y podría ser más aburrido, pero con esfuerzo.
Luego pasa lo que tenía que pasar, entre otras cosas porqué el perro no tiene apellido, porqué si lo tuviera seguro que se salva. La cuestión es que, no sólo muere, si no que muere de la forma más manida posible: salvando a su amo de los “malignos”, se infecta y Will Smith tiene que sacrificarlo con sus propias manos, entre llantos varios.
Después, la cosa se vuelve un poquito más interesante. El personaje empieza a notar el paso del tiempo, que no sabemos muy bien porqué, no ha notado hasta ahora, y lo vemos realmente trastornado. De todas maneras, este conato de alegría por parte del espectador dura bien poco, porqué de repente aparecen una madre y su hijo, y la película pasa de aburrida a directamente estúpida de cojones. ¿Cómo ha llegado la madre hasta allí?, ¿porqué ellos no están infectados? ¿Por qué decide salvar a Will Smith justo antes de estar a punto de palmarla? Lo cual me lleva a otro tema, los infectados.
Soy Infectado, ¿te apuntas?
Los “malos” de la película son los propios humanos que, después de una pandemia mundial, se convierten en seres”infectados”. Lo que en un principio, en el libro, fueran vampiros son ahora son más bien zombies, son unos tipos la mar de sociables, que duermen de día (porqué la luz del Sol los quema) y de noche se van de “botellona” por las calles de Nueva York. Son inteligentes, saben poner trampas y todo, pero tienen cierta animadversión hacia las personas que no son como ellos. Vamos, unos racistas del copón… sociables, pero entre ellos.
Will Smith investiga, incesante, la manera de curar a los “infectados”, tanto es así que los caza, les hace pruebas y mueren… así ya lleva unos cuantos. Pero cuando caza a la novia de un “final boss” la cosa se caldea, ya que el tipo está muy enamorado de su novia calva hiperactiva, antropófaga y fotofóbica (menudo cuadro). El “final boss” este, que no se acaba de saber muy bien es diferente a los demás, usará su inteligencia para ponerle una trampa al protagonista, casi calcada a la que le habían puesto a su novia. ¿Desde cuando son inteligentes? Y si lo son ¿porqué no lo son siempre?, y si el único inteligente es este engendro ¿por qué se lía a cabezazos contra una puerta blindada orgulloso de si mismo, como si hubiera ganado el primer premio en el concurso de eructos?
Por no hablar del combate entre perros. ¿Por qué el “final boss” lleva perros?, ¿y como ha conseguido domesticarlos? Pues porqué si, entre otras cosas porqué supuestamente queda bien para la escena “perro contra perro”, sin más explicación… y punto. Como más o menos pasa en todas las escenas donde salen estos “infectados”.
El por qué de las cosas
Para explicarnos el punto de partida de la pandemia y de la situación del protagonista, se nos van intercalando flashbacks durante la película. Creo recordar que son tres, que deben tener un total de cinco minutos. Tienen menos tensión que una comba y sirven más bien poco, creo que si se hubieran puesto al principio tal vez hubieran funcionado mejor. O al menos de la misma manera y así no se iría cortando la acción de la película. Se supone que debemos sentir pena y dolor porqué su mujer y su hijo mueren en un accidente de helicóptero delante de los morros de Will Smith, y no pasa, entre otras cosas… porqué llevamos una hora de película donde ya los suponemos muertos.
La verdad es que nada interesa, ni el pasado ni el futuro. Ni interesa, ni se aguanta. Y lo que acabas por desear es que todo acabe, todos se vuelvan infectados y creen una nueva sociedad con novias y perros amaestrados… que las trampas ya no harán falta.
Cuando la Ciencia-Ficción servía para algo
Hubieron un sin fin de películas de ciencia-ficción cuando se hizo “El último hombre vivo” con Charlton Heston, la última, hasta ahora, adaptación del libro. La mayoría de ellas tenían cierta carga social, o una moraleja, en la mayoría de los casos, ecológica. Hoy en día, en plena concienciación mundial, con el pacto de Kyoto de por medio y con Estados Unidos como uno de los paises más contaminantes del planeta, pasan olímpicamente de historias y hacen una película totalmente plana sin significado alguno. Así que nada, poco puedo recomendar de este producto que no es ni palomitero, ni profundo, ni tiene mensaje, ni algo mínimamente aprovechable.
Señoras y señores… vayan a ver otra cosa. O si se han quedado con las ganas de conocer la historia, recomiendo antes el libro o la de Charlton Heston que este catálogo del señor Will Smith.
Que Ridley Scott me gusta, creo que ha quedado claro en este blog. Excepto la bazofia aquella en la que veiamos a Russell Crowe bebiendo por todos los rincones de su casa, todo lo que ha hecho me ha parecido espectacular y American Gangster no podía ser menos.
American Gangster trata la ascensión al crimen organizado de Frank Lucas, interpretado por Denzel Washington, que dominó Harlem durante los años 60 y 70, gracias a la venta de droga que compraba directamente al recién derrotado ejército de Vietnam. Al otro lado, en el de la ley, aparece Russell Crowe interpretando a Richie Roberts. Un detective cuyos principios lo llevan a liderar un grupo de estupefacientes que poco a poco deshilacha la enorme madeja de narcotraficantes de New York hasta llegar a la cabeza pensante: Frank Lucas.
Poco se puede decir de esta película. Como siempre, la meticulosidad de Scott llega hasta límites y rincones que rayan la psicopatía y la puesta en escena nos devuelve al Harlem de finales de los 60. Los dos personajes protagonistas hacen un trabajo excepcional, aunque no podamos ver el pulso de talentos hasta el final de la película. Las escenas están perfectamente rodadas, no te pierdes en interminables batallas campales de gangsters, ni en tramas inverosímiles llenas de nombres. Todo es perfecto.
En la película se nos muestra una cosa bastante curiosa, que es posible que a la gente de Estados Unidos se le haya pasado, pero que estoy seguro que Ridley Scott ha querido mostrar con toda contundencia. Los narcotraficantes obtenían la droga gracias al ejército de los Estados Unidos y la podían vender gracias a la policia de Nueva York. Algo que tener en cuenta, aunque la historia no vaya de eso.
Una cosa me chocó, que poco tiene que ver con la película, por eso. Os acordais de Cuba Gooding Jr? Si, ese... el que ganó un Oscar diciendo "tu eres mi hijoputaaaaaa!!!", y que luego salió en montones y montones de películas. Pues aquí salé con un papel que más que favorecerle, yo creo que le insulta. Degradado a un cuarto plano de la historia, siendo benévolo, y con apenas media docena de frases... curioso.
Pues nada más. Una buena película. Si no sabeis que ir a ver, esta es una apuesta interesante.
AH! se me olvidaba... para los que ya la hayan visto: Jack Lucas sigue con vida, curiosamente. Debido a la película, criminal y policía volvieron a verse, después de 30 años para mantener una entrevista. Mira que bien.